El proceso del envejecimiento, normalmente progresivo, se ve afectado de diferentes maneras en los distintos individuos de acuerdo a diversos factores, tanto endógenos, sobre los que no podemos actuar (la edad, el sexo, la raza, factores genéticos, etc.), como exógenos, sobre los que sí podemos influir a través de medidas preventivas que traten de evitar los factores nocivos que acortarán la esperanza de vida de la población anciana.
Niveles de estudio del envejecimiento del organismo Las causas que influyen sobre el envejecimiento de los organismos pluricelulares pueden ser muy variadas, según actúen sobre las moléculas y células, individualmente consideradas, los componentes extracelulares y las interrelaciones entre las distintas células jerarquizadas.
La teoría del deterioro orgánico, que explicaría el proceso desde el punto de vista del deterioro de los sistemas por su utilización a lo largo del tiempo.
Sistemas que afectan a todas las células corporales y cuya disminución funcional causa modificaciones generales en el organismo, como el sistema cardiovascular, sistema endocrino o sistema nervioso.
Las alteraciones de los mecanismos fisiológicos de la homeostasis, en sistemas tan relevantes como los mencionados, incapacitan al organismo en su conjunto para responder a los cambios medioambientales.
La pérdida de mecanismos de adaptación celular, o bien la pérdida de células irreemplazables, sería uno de los tipos de agentes causales del deterioro.
La "VITAMINA E" tiene un gran poder antioxidante, contribuyendo a la protección de las células frente a la oxidación ocasionada por radicales libres, compuestos que se forman cuando el cuerpo transforma los alimentos consumidos en energía.
Las personas también están expuestas a los radicales libres en el ambiente, como el humo del tabaco del cigarrillo, la contaminación del aire o la radiación solar ultravioleta.
Esta función antioxidante es fundamental para evitar la oxidación de las grasas, lo que se denomina "enranciamiento", y ocurre con mayor facilidad en las grasas poliinsaturadas presentes en los alimentos de origen vegetal, como los aceites o los frutos secos.
Otra de las funciones de la vitamina E es la estimulación del sistema inmunitario, además de ayudar en su función a la vitamina K, anticoagulante, previniendo la formación de trombos y a la vitamina A, evitando la oxidación de ésta en el intestino.
El déficit de esta vitamina no es frecuente, pero puede producirse, como expone la nutricionista, en personas fumadoras, en aquellas que tomen dietas muy bajas en grasa o en las que tienen problemas de mala absorción (por ejemplo, en caso de inflamación de la mucosa intestinal).
Las personas con déficit de vitamina E pueden presentar anemia, dolor de las extremidades, problemas de visión y debilitamiento del sistema inmune.
(Fuente: https://www.efesalud.com/vitamina-e-antioxidante/)
EXTRACTOS VEGETALES DE:
ABEDUL BLANCO-HOJA (Populus alba L. 1753)
MATARIQUE COMúN-RAíZ (Psacalium peltatum(Kunth) Cass.)
HIERBA DEL PASMO-HOJAS (Buddleja americana L.)
CHICHICAXTLE-PLANTA (Urera caracasana (Jacq.) Gaud. ex Griseb.)
ESPINA DE BURRO-PLANTA (Eryngium altematum J.M.Coult.&.Rose)
TRIPAS DE JUDAS-TALLO (Cissus sicyoides L. 1759)
PALO DE TRES COSTILLAS-TALLO (Serjania triquetra, RadlK)
AJALTé-HOJA (Gaultheria adorata Will)
JUDíAS-VAINAS (Phaseolus vulgaris, L.)